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martes, 18 de marzo de 2014

Fin de una era, la caida de una superpotencia hegemónica

Gran aporte de rabioso

Pese a muchos mapas históricos y bases militares de Rusia que tenga, Crimea no es el motivo de la lucha actual entre Rusia y la OTAN. Ucrania, en realidad, tampoco. Como en todo, hay que separar causas de consecuencias, y la causa del enfrentamiento que se vá a iniciar oficialmente hoy no tiene nada que ver con Ucrania o Crimea.Lo que estamos viviendo es el fin de una era, la caida de una potencia hegemónica.

Los EEUU, como antaño Inglaterra, Francia o España, están hundiendose de manera lenta pero inevitable. Como todos los imperios previos, aunque su fuerza militar es temible como nunca, económicamente EEUU se sienta hoy en una montaña de deuda que no para de aumentar (una situación similar a la de la España de Olivares).

Esta situación es insostenible a medio plazo, dando lugar a un acionismo inutil que además de malgastar las fuerzas que aún se conservan, provoca resistencias entre las demás potencias (ayer Inglaterra con la Guerra de los Boers, hoy EEUU en Irak...).Más importante aún, la creciente debilidad de la potencia hegemónica dá lugar a la aparición de zonas de influencia a nivel regional dominadas por las demás potencias.

Una situación similar se díó en los años 30: la primera guerra mundial y la caida del Gold Standard debilitó enormemente a Inglaterra, que además se vió confrontada a la aparición del coloso soviético, un verdadero ave fenix moscovita que destrozó los designios de Londres para la postguerra.



Hoy día, tras haber logrado parar los pies a la UE, EEUU ha de hacer frente al creciente poder económico de China, su antigua aliada frente a la Ostpolitik germana, y a una Rusia renacida que, paso a paso, se ha dedicado a reconstruir su antigua zona de influencia.Este es el juego que hoy se juega, no otro.En Ucrania, la UE ha visto con desesperación cómo su incapacidad de ofrecer una perspectiva aceptable a Kiev ha abierto el camino a una alianza estratégica entre Ucrania y Rusia.

Esto es precisamente lo que EEUU no aceptará jamás, por lo que su política ha pasado de favorecer un estado débil en manos de mafiosos (como Kosovo) y una política de tierra quemada, de guerra civil.

Tan sólo hay que leer la letra pequeña de los anuncios de las ayudas que la UE, EEUU y el FMI pretenden conceder a Ucrania: ¡1.000, 10.000, 15.000 millones!... que en realidad se limitan a unos pocos cientos de millones anuales, una gota de agua en el agujero negro de la deuda por el gas suministrado por Rusia.

Deuda que vá a crecer exponencialmente: por un lado, la rebaja de 1/3 dada a Yanukovich se ha eliminado, y no tardará en desaparecer una rebaja similar concedida como pago por el estacionamiento de la flota del mar negro en Ucrania.Europa ha caido en una trampa: por un lado, no puede permitirse que Ucrania entre en la UEE, ya que a continuación entrarían Moldavia y Georgia, y tras estas dos, otros países como Azerbaian o Turquía pasarían a estar en la órbita de la UEE.

Y a ello ha de añadirse el aumento creciente de la influencia rusa en los Balcanes: gracias al gaseoducto South Stream, Hungría se ha aliado con Moscú, Serbia ha estrechado sus relaciones con Rusia, y Bulgaria finalmente ha abandonado su curso antiruso y ha preferido colaborar... En este contexto se explica que al comienzo de la crisis ucraniana la UE declarase South Stream ilegal, y que hace unos días la UE haya congelado su decisión de permitir el uso ruso del gaseoducto Opal.La construcción de South Stream está en marcha, y cuando se ponga en marcha la influencia de Rusia en los Balcanes aumentará a costa del prestigio de la UE, que sufrirá un duro golpe.

Por ello, es muy posible que proximamente Bulgaria o Turquía (países clave para el trazado de South Stream) sufran una desestabilización similar a la de Ucrania.La decisión rusa de provocar la secesión de Crimea ha de entenderse en el contexto del enfrentamiento entre Moscú y Bruselas: además de impedir que Ucrania pueda entrar en la OTAN, la anexión rusa de Crimea es un aviso claro a Georgia y Moldavia, que pretenden firmar este año un acuerdo de libre comercio con la UE pese a las advertencias de Moscú.

Ambos países tienen zonas secesionistas con presencia militar rusa y que llevan años solicitando formar parte de la Federación Rusa..


Pero la crisis actual vá mas allá de Europa: sumergir a Ucrania en un caos social, quizás incluso en una guerra civil, implica la paralización del suministro energético ruso que atraviesa Ucrania, y que afectará de manera especial al sur de Europa. De esta forma, el desastre apoyado por la UE en Ucrania sería un arma de doble filo, al favorecer el avance de South Stream.

Y no sólo eso: pese a que la prensa occidental evita hablar al respecto, Putin ha dejado claro su interés en una alianza estratégica entre la UE y la UEE. Esta propuesta rusa ha sido respondida con abiertas amenazas por parte de EEUU, y la propuesta a la UE de crear un área de libre comercio trasatlántica, alternativa que ha sido aceptada por la Bruselas.

Aún no está claro cuál será la respuesta rusa a la negativa de la UE, pero ya se han conocido algunos indicios: por un lado, Rusia ha amenazado abiertamente a lo largo del conflicto por Ucrania con firmar un gigantesco contrato de suministro de gas con China; hoy día, Rusia depende económicamente de sus ingresos energéticos a la UE, lo que la convierte en un blanco fácil del chantaje de Bruselas. Un acuerdo a largo plazo con China acabaría con al dependencia de la UE y abriría la puerta a posibles aumentos del precio del gas (la ley de la oferta y la demanda, baby).

Y esto no es lo único que puede estar preparando Rusia como respuesta al golpe de la OTAN en Ucrania: Moscú ha repetido ultimamente su negativa a apoyar los embargos contra Irán, y está negociando un acuerdo triangular (típico, por cierto, de los soviets en la Guerra Fría) con Irán.

 Dicho acuerdo consiste en que Rusia suministra todo tipo de materias primas y productos a Irán a cambio de su producción petrolera. ¿Qué sentido tiene que Rusia, el mayor productor mundial de petroleo, esté dispuesta a hacer frente a sanciones de todo pelo de occidente para comprar petroleo a Iran? La respuesta es sencilla: el petroleo iraní, que pasaría a ser ruso, serviría para suministrar energéticamente a la India, un pais enorme carente de recursos energéticos propios.

 De esa manera, Putin lograría aquello en lo que fracasó la URSS antaño (debido a la Guerra de Afganistán).En resumen: tras poner orden en su patio trasero (Asia Central), recuperar su influencia en Europa del este y consolidar mediante la UEE su alianza con varias repúblicas ex-soviéticas, Putin busca establecer una alianza estrategica basada en la energía con China y la India. Si lo logra, el aislamiento de occidente será total, y el futuro mismo del sistema económico de EEUU, basado en el petrodolar, estará en peligro...

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