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domingo, 15 de diciembre de 2013

Gatos y personas, la importancia de la Historia. Año 0 después de Wert

La inteligencia muestra diversas facetas en según qué especie animal. Así, los gatos tienen una altísima capacidad de reconocimiento de patrones temporales.

A un gato callejero le echas un puñado de Brekkies por la ventana. A la segunda vez que repitas la operación, ya habrá pillado la pauta, de forma que a la tercera sabrá la hora en que vas a aparecer con su comida. A los pocos días, sabrá perfectamente cuándo vas a estar en casa y cuándo no, y a qué horas vuelves del curro, cuándo te levantas o te acuestas, etc.

Su supervivencia depende en gran parte de que sepa reconocer dichos patrones en su entorno inmediato.

El gato, instintivamente, sabe extraer dichos patrones de su "contexto histórico". Así, hoy está lloviendo, ayer no, hoy no hay gatos rivales, mañana los habrá, el otro día había gente por la calle, etc. Son cosas que forman parte de la realidad cotidiana del gato, de su historia. El gato asume que la historia nunca se repite exactamente, pero no le importa, porque reconoce un patrón constante en ella: en determinados momentos hay una ventana que se abre y por la que caen Brekkies.

Me podrás objetar que ese grado de inteligencia es muy limitado comparado con el nuestro. Nosotros sabemos también reconocer patrones melódicos (o algo así) en un truño de los 40 principales, o los que forman los decimales periódicos en un número racional, o en las veces que fracasas en el Badoo, entre muchos otros.

Lamentablemente, nuestro reconocimiento de patrones temporales no está mucho más desarrollado que el de los gatos, limitándose a lo que observamos en nuestra experiencia cotidiana.

La capacidad de reconocer la existencia de dichos patrones fuera de nuestro contexto inmediato forma parte de una disciplina denominada Historia. Y así como conocer el ciclo de las estaciones o de las mareas te puede ayudar a planificar en consecuencia tus rutinas y pautas de actuación (de las que depende tu supervivencia en gran medida), el reconocimiento de patrones históricos que exceden nuestra cotidianeidad, como la formación de burbujas especulativas o los ciclos vitales de estructuras sociales de cualquier tamaño, podría ayudarnos a evitar ese empeño recurrente en emular a los lemmings (otro patrón temporal, a evitar en este caso).

Desgraciadamente, la Historia está mal vista, porque el común de la gente no tiene la capacidad de preocuparse por lo que hay al otro lado de su valle; lo resuelven todo por pura extrapolación: "lo que alcanza mi vista es lo que hay por el resto del mundo". No ven utilidad inmediata en la Historia, por lo que les acaba pareciendo el recurso del vago para no producir.

La cosa no mejora en entornos más especializados (los paisanos con estudios, vamos), ya que cae dentro de un constructo llamado despectivamente en los últimos tiempos, "humanidades", ese saco donde meter todo aquello que queremos despreciar de una tacada, como el más obtuso e inculto de los campuzos, pero en esta ocasión desde la perspectiva del ingeniero; que sabrá mucho, nadie lo duda, pero que ignora que las "humanidades", Historia incluída, son la consecuencia de una civilización avanzada, y su declive es el canario en la mina que indica por dónde va a ir la civilización que les dio a luz.

Eso al margen de su utilidad, que va más allá de lo inmediato. Pero es que ya es triste tener que defender estas disciplinas desde una postura pragmática.

Tú recuerda esto: por mucha formación científica que tengas, sin Historia no eres más que un puto gato esperando sus Brekkies bajo una ventana.

Año 0 después de Wert by Destroyo

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