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domingo, 30 de diciembre de 2012

(Sanidad) Por qué he hecho huelga




Tengo la edad suficiente como para poder juzgar las cosas con cierta perspectiva, también tengo un contrato como laboral fijo adquirido mediante concurso-oposición tras seis años de contratos temporales y he aprendido lo suficiente como para encontrar un trabajo en España o en el extranjero si fuese necesario. De hecho, he tenido alguna oferta sin haberla solicitado.

Soy y me siento español, siempre he criticado a los que abandonan su país cuando las cosas se ponen feas, en vez de quedarse y luchar por arreglarlas, aunque comprendo al que es más egoista, o cobarde, o no tiene otra opción, y prefiere huir.

Hasta ahora pensaba que la huelga de un servicio público es el peor modo de intentar arreglar algo, porque acaban pagando el pato los que no tienen culpa de nada, pero el uno de noviembre ocurrió algo que trastocó mis esquemas y convicciones, la Comunidad de Madrid anunció que iba a privatizar la gestión de numerosos hospitales públicos.

He sido y soy un ferviente defensor de la Sanidad Pública. No lo era cuando tenía veinte años, porque creía que la iniciativa privada conseguía los objetivos más rápido y más barato, pero la vida me ha ido enseñando que eso es una falacia. A lo largo de los años he visto padres que traían en un taxi a sus hijos recién nacidos en la privada, porque allí no había medios para atenderlos. He visto pacientes que se trasladaban desde una UVI privada porque su seguro sólo les cubría treinta días de estancia, ni uno más. He visto anestesistas diciéndole a una auxiliar que vigilase los monitores, que él se iba a aparcar bien el coche, eso me resultó inconcebible desde mi experiencia en la pública. He visto a cirujanos interrumpir una intervención porque era la hora en que la Clínica obsequiaba al personal de quirófano con una cervecita y unas almendras... He visto en la privada cosas inconcebibles, pero eso si, la mayoría de los pacientes muy contentos porque tenían habitación individual con televisión.

La Sanidad Pública no es perfecta, hay mucha burocracia, mala hostelería, hay vagos que dejan todo el trabajo a sus compañeros, hay médicos mediocres... pero también hay gente trabajadora hasta la extenuación, gente con moral y principios, gente brillante que disfruta con su trabajo, hay medios materiales (por lo menos hasta ahora) y si no los hay, se traslada al paciente a donde los haya. En la Sanidad Pública no se mira la cuenta corriente del paciente, ni que tipo de seguro tiene, si no le corresponde ser atendido por algún asunto administrativo, ya se peleará después con la administración, pero primero se le atiende.

En la sanidad privada, sólo te ve tu médico, porque es el que cobra. Si has elegido mal, o te ha tocado uno malo, te aguantas. En la pública tienes un médico, pero como nadie cobra por ti, te ven muchos más, el de guardia, el que sustituye al que libra, otro especialista llamado en consulta... siempre tienes la oportunidad de que alguno de ellos sea bueno, y ese te salva.

La Sanidad Pública no mira cuanto dinero va a obtener de ti, intenta tratarte del modo menos costoso posible, incluso del más costoso, si es necesario. En España ningún enfermo ha muerto por falta de dinero, como si ocurre en USA, donde sólo te dializan si presentas aval bancario, o pagas tu tratamiento por adelantado.

Pues bien, el uno de noviembre, el treinta y uno de octubre para ser más exactos, la Comunidad de Madrid vino a comunicar que el objetivo de la Sanidad ya no es curar enfermos, o aliviar al que no pueda ser curado. El nuevo objetivo de la Sanidad es ahorrar dinero en tratamientos, ingresos y sueldos, de modo que unos gestores privados puedan obtener beneficios.

Ante eso, toda persona con principios debe hacer todo lo que está en su mano para protestar. Comenzamos con manifestaciones, multitudinarias, pero sin el menor resultado. Se hicieron encierros, concentraciones, cartas de protesta... nada. Se convocó huelga. La huelga perjudica a los pacientes y nos hace perder dinero, ¿pero que otra medida quedaba para hacer oír?

Hemos hecho todo lo posible, hasta algo tan desagradable y perjudicial como la huelga, no hemos conseguido nada, pero nos queda algo que en el futuro, cuando la gente comprenda lo que ha perdido, nos consolará: Hicimos todo lo que pudimos por evitarlo.


Nos acusan de defender nuestros "privilegios", es decir, condiciones laborales que se negociaron a lo largo de años, de defender nuestros sueldos, como si no lo hiciesen todos los trabajadores, de ir a la privada a trabajar... yo hace años que lo dejé, por principios sobre todo, porque no estaba dispuesto a hacer en la privada lo que jamás habría hecho en la pública. En cualquier caso, cada uno es libre de hacer en su tiempo libre lo que quiera, mientras cumpla en su trabajo.

Nos bajaron el sueldo, nos aumentaron el horario, despidieron a compañeros... pero no hicimos huelga, no mezclamos a los pacientes en nuestros asuntos laborales.

Pero la privatización no es una asunto laboral. Es cambiar la organización sanitaria de nuestro país hacia algo mucho peor, hacia la obtención de beneficios y dividendos, sin que al pueblo se le haya hecho la menor consulta.

Los sanitarios hemos hecho, solos, lo que hemos podido. Ahora es el pueblo quien tiene que hablar.


Este mensaje lo ha escrito el forero doced11

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